Los centros comerciales vuelven al radar de los grandes inversores

Capital internacional y banca privada entran con fuerza en los malls, aprovechando rentabilidades atractivas, recuperación del tráfico y precios ajustados.
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Evento celebrado en el Centro Comercial Xanadú. XANADÚ

Hace unos años, comprar un centro comercial en España parecía una apuesta arriesgada. El auge del comercio electrónico, sumado al impacto de la pandemia, había relegado a estos activos a un segundo plano en las carteras de inversión.

Muchos los veían como dinosaurios del retail, estructuras obsoletas que ya no encajaban en los nuevos hábitos de consumo. Sin embargo, el sector ha conseguido resistir, adaptarse y volver a generar interés. Hoy, la narrativa ha dado un giro radical.

El retail vuelve a brillar y los inversores lo han notado. Según datos de JLL, en 2024 el total invertido en retail alcanzó los 2.645 millones de euros, de los cuales 1.524 millones correspondieron exclusivamente a centros comerciales. Es la primera vez desde 2020 que esta tipología lidera con tanta claridad el volumen de inversión.

Y la tendencia no ha perdido ritmo: en el primer semestre de 2025 se han destinado ya 1.441 millones al segmento retail, con un contundente 64% de ese volumen invertido en centros comerciales.

Nuevos compradores para un viejo conocido del retail

Esta reactivación ha venido acompañada de una oleada de inversores no tradicionales, que hasta ahora no tenían presencia significativa en este segmento. Fondos internacionales, banca privada y plataformas de coinversión han puesto el foco en España, atraídos por una fórmula sencilla pero poderosa: precios ajustados, rentabilidades atractivas y activos operativamente estables.

En ese contexto, nombres como Lighthouse, Rivoli, Hines, L Catterton, Henderson Park o Cojab se han posicionado rápidamente, según publica Cinco Días. Y lo han hecho con movimientos ambiciosos, como la compra del 50% de Madrid Xanadú o del centro Ballonti, en Vizcaya.

¿Y por qué ahora? Porque las cifras acompañan. Mientras otras categorías inmobiliarias sufren por el encarecimiento de la financiación o la incertidumbre económica, los centros comerciales han demostrado que son más resistentes de lo que muchos preveían. Las ventas suben, la afluencia se recupera y la ocupación se mantiene estable. Los operadores han sabido adaptarse, mejorando su mix comercial, impulsando la omnicanalidad y dotando de nuevos usos a sus espacios: desde áreas de ocio hasta servicios médicos, educación o deporte.

El centro comercial ya no es lo que era y eso es una ventaja

Para los nuevos propietarios, este tipo de activo representa una doble oportunidad. Por una parte, las rentabilidades oscilan entre el 6% y el 9%, muy por encima de otros inmuebles prime. Por otra, estos espacios cuentan con una base operativa que permite mejoras con impacto directo en el valor. Reformas estratégicas, digitalización, reposicionamiento de marcas o una gestión más ágil son herramientas clave para revalorizar los centros comerciales.

Además, esta oleada de adquisiciones no responde sólo a una oportunidad coyuntural. Refleja una visión renovada del papel que pueden jugar estos entornos en la vida urbana. El centro comercial ya no es un espacio de consumo solamente. Ahora se ha transformado en una plataforma para construir experiencias, ofrecer servicios públicos o facilitar el día a día de comunidades locales.

Ante esta situación, los grandes compradores que se están posicionando en el mercado traen capital, pero también traen una mentalidad distinta. Menos obsesionada con el precio del metro cuadrado y más orientada al potencial de conexión con los consumidores. En definitiva, a seguir la línea de lo que marca el nuevo retail: vender, pero también construir vínculos.

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