Pop-ups gastronómicos: el nuevo plato fuerte del retail experiencial

Degustaciones efímeras y experiencias gourmet que conquistan al cliente en centros comerciales, ferias y aeropuertos
Hungry Club, de Dabiz Muñoz, en el aeropuerto de Madrid. Hungry Club, de Dabiz Muñoz, en el aeropuerto de Madrid.
Hungry Club, de Dabiz Muñoz, en el aeropuerto de Madrid. AENA

Los pop-ups gastronómicos se han consolidado como una de las herramientas más potentes para activar marca, producto y narrativa de un solo bocado en un sector donde las emociones importan tanto como las ventas. Marcas de alimentación, chefs de autor y espacios comerciales están apostando cada vez más por este formato efímero, donde el retail se cocina al momento y la experiencia se sirve caliente.

Estos eventos temporales combinan showcooking, degustaciones, diseño de espacios y storytelling de producto para generar un vínculo directo con el consumidor. Se desarrollan tanto en centros comerciales o ferias gourmet, como en corners en aeropuertos o con food trucks itinerantes. En cualquier caso, el objetivo es siempre el mismo: ofrecer una experiencia inolvidable que potencie el recuerdo de marca y facilite la prueba de producto.

Del street food al luxury pop-up

El auge de los foodtrucks gourmet y las ferias especializadas ha llevado el modelo pop-up a una nueva dimensión. Ya no se trata únicamente de vender comida, sino de crear momentos únicos. Diferentes marcas han desplegado conceptos efímeros que combinan degustación, diseño escenográfico y activación de producto. 

Por ejemplo, Nespresso transformó un ascensor del One World Trade Center de Nueva York en el elegante “Vertuo Pop Café”, con capacidad para dos personas. Estrella Galicia celebró el año pasado el evento “Gastronomy Month” en Reino Unido e Irlanda, con festivales, promociones y propuestas gastronómicas itinerantes.

Incluso chefs con estrella Michelin están llevando sus creaciones a estos entornos para acercarse a nuevos públicos y explorar otras formas de rentabilidad. El duty-free, por ejemplo, se está convirtiendo en un escaparate perfecto para estas experiencias, al ofrecer una audiencia cautiva, internacional y con tiempo de espera. 

Un caso reciente es el de Dabiz Muñoz, que ha lanzado el concepto Hungry Club en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Esta propuesta, en alianza con la empresa Avolta, está diseñada específicamente para espacios aeroportuarios y se ha expandido rápidamente a otros aeropuertos españoles.

Lo efímero se convierte en poderoso cuando genera una conexión emocional. Y es aquí donde los pop-ups gastronómicos brillan. Permiten mostrar el producto de forma sensorial y también conducen a los valores de marca: sostenibilidad, origen, cercanía, tradición o innovación. Todo ello en un formato que genera urgencia y deseo.

Retail que entra por la boca (y por Instagram)

El impacto digital es otra de las claves. Los pop-ups gastronómicos están diseñados para ser compartibles: desde el emplatado hasta la escenografía, todo está pensado para generar contenido en redes. Así, se amplifica el alcance del evento más allá del espacio físico y se prolonga la vida de la acción.

El resultado es un win-win para todos: el consumidor vive una experiencia singular, la marca gana notoriedad y prueba de producto y el espacio comercial atrae tráfico con propuestas diferenciales.

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