Cada vez que hablamos con equipos de tienda, e-commerce, marketing o producto aparece la misma sensación: el dato se ha convertido en el nuevo lenguaje de la industria del retail. Pero muchas personas siguen sin tener claro por dónde empezar. Saben que es importante, ven dashboards por todas partes, escuchan hablar de inteligencia artificial… y, aun así, sienten que les falta una base para moverse con seguridad en este entorno.
La realidad es que el modelo de negocio está cambiando a gran velocidad. Las compañías que compiten mejor son aquellas que toman decisiones con datos, no con intuiciones aisladas. Lo vemos en cómo personalizan sus campañas, cómo diseñan la experiencia en tienda, cómo planifican el inventario o cómo fijan precios y promociones. Todo está conectado por una capa de información que antes simplemente no existía o no se usaba.
Este nuevo enfoque lo conocemos como Data-Driven Retail. Es la idea de que el negocio se guía por datos en todas sus decisiones clave, desde el surtido hasta la logística, pasando por la experiencia de cliente.
¿Qué significa Data-Driven Retail?
Cuando hablamos de Data-Driven Retail no estamos hablando de tener más informes, sino de otra forma de tomar decisiones. Significa que el día a día del negocio se apoya en información sólida y no en inercias o intuiciones.
En la práctica, es pasar de “creo que esto funcionará” a “tenemos indicios en los datos de que esto puede funcionar, vamos a comprobarlo”.
Antes de lanzar una promoción se analiza qué tipo de clientes tiene más probabilidades de responder. Antes de reorganizar una sala de ventas se miran recorridos, tickets y ratios de conversión por zonas. Antes de abrir un nuevo canal se piensa qué rol jugará dentro del ecosistema completo de la marca.
Trabajar así implica algunos cambios:
- Las ideas se convierten en hipótesis que hay que testar, no en verdades
- Se mide el impacto de lo que se hace y se aprende de los resultados, ajustando surtidos, precios, campañas o journeys con criterio.
- Los equipos comparten un lenguaje común alrededor de los indicadores: tienda, marketing, e-commerce, logística o compras entienden qué significa que una cifra suba o
La tecnología ayuda, y mucho, pero el giro importante está en la mentalidad. Data-Driven Retail es, sobre todo, una manera distinta de mirar el negocio: ver en los datos una brújula para decidir mejor, no un informe más que llega al correo los lunes.
El dato recorre toda la cadena de valor
Cuando se piensa en “dato”, muchas personas imaginan sólo analítica web o CRM. Sin embargo, el data-driven retail atraviesa toda la cadena de valor.
En la parte de la experiencia de cliente, el dato permite personalizar recomendaciones, contenidos y ofertas; entender qué canales prefiere cada persona; detectar puntos de fricción en el customer journey y diseñar experiencias más fluidas, tanto en tienda como en digital.
En el área de surtido y pricing, los datos muestran qué productos aportan margen real, cuáles son clave para atraer tráfico, qué combinaciones funcionan mejor en cada tienda o zona y qué promociones construyen valor en lugar de destruirlo.
En cuanto a operaciones y logística, la analítica ayuda a anticipar demanda, ajustar reposiciones, reducir roturas y optimizar la última milla. Una decisión basada en datos en este punto puede ahorrar mucho coste y mejorar la percepción de servicio.
Incluso la gestión de equipos empieza a apoyarse en información: horas por franja, necesidades de formación según el uso de herramientas, impacto de cambios en procesos o layouts en el día a día de la tienda.
Dominar el dato es una competencia esencial
En esta situación, cada vez se valora más a quienes son capaces de entender, interpretar y conversar con el dato desde su función, sea esta tienda, marketing, compras, producto u operaciones.
Hay cuatro habilidades que se vuelven clave:
- Alfabetización de Saber qué es un KPI, entender cómo se construye, distinguir una tendencia real de un pico puntual, interpretar un test A/B o una segmentación.
- Capacidad de hacer buenas No basta con mirar un dashboard; hace falta saber qué se quiere descubrir, qué cortes de información tienen sentido y cuándo pedir un análisis más profundo.
- Lectura crítica. Aprender a desconfiar de las conclusiones fáciles. Que dos variables se muevan a la vez no significa que una cause la otra.
- Colaboración con perfiles de datos y tecnología. Traducir problemas de negocio en casos de uso, trabajar con equipos de analítica y data science y participar en proyectos de inteligencia artificial con criterio propio.
Quien domina estas capacidades se vuelve mucho más relevante dentro de la organización, porque conecta la visión del negocio con el potencial del dato.
Cómo acompaña The New Retail esta transformación
En The New Retail Business School nos encontramos con muchos perfiles que tienen claro que el dato marca la diferencia, pero sienten que les falta un puente entre la teoría y su día a día. De ahí nace el Programa Superior en Retail Data & AI, pensado para que las personas de la industria del retail aprendan a interpretar, analizar y actuar sobre datos estratégicos, sin necesidad de convertirse en programadores.
El enfoque es muy práctico: se trabaja sobre retos reales de retail, se traduce el negocio en métricas que importan, se aprende a construir historias con datos que ayuden a tomar decisiones y se exploran aplicaciones concretas de la inteligencia artificial a lo largo de la cadena de valor. El objetivo es que el dato deje de ser un territorio ajeno y se convierta en una herramienta cotidiana para quien participa en el programa.
Si te reconoces en esta situación, estás a tiempo. Apuesta por nuestra formación, porque dominar el dato ya no es un extra en el currículum; es una base sobre la que construir tu futuro profesional en la industria del retail. Y cuanto antes empieces a entrenar esa mirada data-driven, antes podrás participar con confianza en las decisiones que están transformando el negocio.